Orgullo por la diversidad étnico-cultural

Cada 31 de agosto se celebra en el mundo occidental el Día del Negro. Esta fecha se remonta hasta 1920, cuando concluía en el Madison Square Garden de Nueva York la Primera Convención Internacional sobre la Situación de los Negros y que dio como resultado la promulgación de la Declaración sobre los Derechos de los Negros.

Por supuesto Costa Rica no queda exento de tal celebración. Fue a principios de los ochentas que se establece en Costa Rica la celebración del Día del Negro, gracias a un decreto de Don Rodrigo Carazo Odio, expresidente de la República. Años más tarde, y también por vía de decreto, se declara que el 31 de agosto debe ser motivo de análisis y reflexión en las escuelas y colegios de nuestro país.

Esto por cuanto la cultura del negro no es una mera imitación de la tradición africana ni tampoco de la occidental, sino que es una creación nueva hecha por el afro-costarricense de su situación particular, reuniendo elementos de las tradiciones africanas y de sus distintos colonizadores.

Cabe rescatar aspectos muy propios de su identidad que han impregnado al resto del país como el arte el cual, para ellos, constituye una de las más auténticas manifestaciones de su cultura; por ejemplo, se evidencia en sus bailes como el calipso o los cantos religiosos que aún forman parte de su máxima expresión de su fe. Y ni qué decir de su particular gastronomía, vestimenta o arquitectura.

A todas luces es clara la valiosa riqueza cultural que nos han heredado, pese a esto, tampoco se puede negar que aún existen indicios de discriminación hacia los negros mediante prejuicios o estereotipos que, de manera directa o sutil, permean nuestra sociedad.

De ahí que teniendo como marco la celebración del Día de la Persona Negra debemos desarrollar más el valor de la empatía; es decir, ser capaz de ponerse en el lugar del otro y saber qué está sintiendo. Además de aprender a valorar la diversidad en todos los sentidos.

Recordemos que cuánto más variado sea nuestro contexto social, mayor será nuestra creatividad; tendremos la posibilidad de ampliar nuestros conocimientos y puntos de vista al enriquecer nuestra personalidad; también podemos aprender de la sabiduría de otras culturas y aumentar nuestra libertad al no tener que someterse a roles estrechos acordes con estereotipos o prejuicios.

Sirva esta fecha, a la vez, para seguir surcando el terreno para realmente valorar las luchas y glorias que la cultura afro-costarricense ha brindado en beneficio del desarrollo de Costa Rica, en especial para inculcar en las nuevas generaciones un especial aprecio y orgullo por esa diversidad étnico-cultural de la nacionalidad costarricense.

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