Nos están ganado el cinismo, la desvergüenza y la maldad…

Escuché hablar de justicia social en la campaña política que hizo de don Luis Alberto Monge, Presidente de la República en 1982 cuando yo tenía menos de 14 años y desde entonces, le escuché en todas las campañas políticas, con excepción de la última, donde lo más elevado en conceptos sociales de que se habló fue: nada.

Dícese que “la justicia social desempeña el papel de finalidad ética por excelencia, para guiar la evolución social mediante cambios no revolucionarios hacia un sistema de socialdemocracia”.  Es penoso ver el abandono que este concepto sufre en la Costa Rica contemporánea y más aún, como el egoísmo, la mezquindad y el cinismo sin límite le han atropellado y le han desplazado en esta mi Costa Rica, herida hoy de muerte.

No es posible la guía hacia una evolución social sin armas, como dice el concepto, en una Costa Rica secuestrada por el cinismo con que algunos defienden sus privilegios sin pudor, sin misericordia alguna y con la razón cegada por la ambición del dinero a costa de lo que sea.

Los días recientes fueron lamentablemente generosos en ejemplos, que demuestran que la justicia social concebida como el principio de la convivencia democrática se terminó en el país, y que poco o nada, podemos hacer los ciudadanos de a pie; quienes lo único que podemos hacer, es levantar la voz en esta trinchera democrática que por gracia de Dios nos habilita cada mañana CANARA.

Que se intente justificar el despilfarro de miles de millones de colones en construcciones vacías, bajo una mampara de respeto a la diversidad cultural o social, es una burla a quienes por décadas han defendido esa diversidad. Flaco favor se les hace a quienes luchan por esos ideales de inclusión, sostén precisamente de la justicia social.

Debería extirpársele la lengua a quien llama “daño colateral” el fracaso del año escolar, donde quienes pagan la factura son los miles de estudiantes rezagados, de un sistema educativo de baja calidad, de pésimas bases técnicas y que solo profundizará la brecha social en detrimento de la justicia social que hoy invoco.

Que a la luz de una huelga ya declara ilegal, uno solo de los huelguistas se vaya de paseo fuera del país, que tenga el cinismo de recibir el salario sin trabajar y que no pase absolutamente nada, es una clara señal de que la justicia social proclamada como principio de equidad ha muerto; y que es ese, el principio de la caída de cualquier sistema democrático.

Que se levante la voz en defensa de privilegios y que, con el más alto nivel de descaro, se acepte una reforma fiscal bajo la condición de no tocar esos privilegios, refleja la desvergüenza en que caímos y que solo era visible hace años, en “democracias” que hoy son dictaduras consolidadas.

 

Atención Costa Rica. CUIDADO. Nos está ganando la guerra el cinismo, la desvergüenza y la  maldad…

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