Mi carreta se llama Patria

¡Tack tock, tack tock,  suena mi carreta !

Sus ruedas,  incansables de rodar,  continúan hoy  su melodía,  que allá por el  1821, llenara de esperanza, ilusión, trabajo y libertad, a quienes con entusiasmo, actitud, mente y corazón, su subieron en ella, para gritar con euforia y sangre,  ¡ Viva la independencia ¡

¡Mi carreta se llama Patria !

La historia la impregno de colores, y empezó a rodar con libertad propia, delineando senderos, marcando rastros, y dejando en sus trayectos,  remanentes de  esencias  con sabor a: soberanía, esfuerzo, trabajo, lucha, paz y progreso.

Grandes hombres y mujeres, con actitud, voluntad, temple y constancia, tuvieron la iniciativa de en algún momento ir al frente, tomar el timón en sus manos, y con la mirada puesta en el horizonte del futuro, conducirla por nuevos rumbos, para que sus ideas y sus propuestas, le dieran a nuestra Patria, respeto y reconocimiento local e internacional:  Braulio Carrillo, José María Castro Madriz, Juan Mora Porras, Juan Santamaría, José María Figueres, Franklin Chang Díaz, Claudia  Poll,  Keylor Navas…. por mencionar unos pocos de tantos ejemplos…..

¡Pero hoy mi carreta se atascó!  la identidad propia forjada en el tiempo con los ingredientes vernáculos de valores morales de los labriegos sencillos,  ¡se perdió ! La investidura del Tico se está haciendo jirones, muchos incluso se han despojado de ella arrojándola al sendero  del olvido, cambiándola incluso, por investiduras nuevas, cuyo abrigo de beneficios irracionales y convecciones ingratas,   les proporcionan un confort tal, que fácilmente ignoran los principios de solidaridad con que creció esta nación.

¡Mi carreta se llama Patria!

¿Quién o quienes tendrán el valor ó la voluntad de tomar  el timón? ¿ quién o quienes serán capaces de sacarla del fango donde se atascó ? Tarea difícil de resolver, más no imposible de lograr….

Quizás si todos dejamos de pensar en el beneficio propio.  Quizás si todos usamos el sentido común, y desempolvamos el cofre, donde enclaustramos el principio de igualdad y los valores morales adquiridos de una generación que mandamos a habitar en el olvido.  Quizás si caemos a la razón de que debemos producir y en consecuencia trabajar para lograr estabilidad y una liquidez estatal que nos evite vivir de los créditos internacionales.  Quizás si todos decidimos  entender que nuestra Patria necesita de cada uno,  para no morir en la incapacidad estúpida de no ponernos de acuerdo.   Quizás  si decidimos todos, bajarnos de la carreta y con una sola fuerza, con un solo empujón, lograr sacarla del fango y enrumbarla de nuevo…  Quizás si dejamos de pensar en un quizás,  podamos gritar a pulmón:

¡Mi carreta se llama Patria !  y  ¡está caminando de  nuevo!

 

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