Los recursos públicos no son cheques firmados en blanco…

Soy un defensor de la educación pública. Me he sentido orgulloso de que, en mi país, constitucionalmente esté definido que un 8% del PIB deba destinarse a la educación pública.

No hay duda que la segunda república se construyó sobre las bases que la educación y la salud públicas crearon. La división de poderes y la solidez de nuestro sistema electoral han dictado cátedra por años en el mundo entero.  Nuestro sistema de administración de justicia, resguardó por años la independencia y jamás se vio éste como hasta ahora, teñido de injerencias políticas que lo tienen en el peor de los desprestigios. No hay duda, que lo que hoy somos, ha sido gracias a esos esfuerzos y no puedo, más que complacerme profundamente por ello.

Sin embargo, los retos y desafíos que imponen la tecnología, la globalización y las variables geopolíticas, obligan a replantear muchas de esas conquistas. Las exigencias de eficiencia y la urgencia de dar el salto al desarrollo, nos convocan a un urgente cambio.

Los recursos financieros han dejado de ser limitados para convertirse en extremadamente limitados y el tamaño del estado y los privilegios excesivos de algunos funcionarios públicos, no pueden seguir siendo financiados a manos llenas por el estado y a bolsillos vacíos de los contribuyentes.  Ese esquema perverso, en el que el sol calienta a unos pocos y la tormenta castiga sin ninguna misericordia a la mayoría, tienen a otros países hoy, bajo el ala de la esclavitud socialista, demagógica y populista.

Los regímenes abusivos de pensiones con cargo al presupuesto nacional deben terminarse de inmediato, las odiosas filas de expedientes de personas enfermas que mueren esperando una operación o un tratamiento deben desaparecer porque no es posible que mueran las personas, pero no los expedientes.

Que un semestre en una universidad pública inicie el 13 de agosto y termine el 07 de diciembre, solo demuestra que son cuatrimestres disfrazados de semestres y que pareciera que al menos, una de las cinco universidades, viven en una burbuja llena de dinero e inconciencia. La negociación del Fondo Especial de la Educación Superior, se ha convertido en un grupo de presión tan peligroso como los feudos de la edad media, con el agravante de que los señores feudales, tienen en los contribuyentes a sus vasallos y donde el estado es el principal protector de esos feudos.

El nuevo modelo de estado exige eficiencia en el uso de los recursos, exige responsabilidad y conciencia social.  Exige una entereza moral tal, que obliga a renunciar a privilegios perversos y abusivos que nos tienen ahogados, porque los recursos públicos no son cheques firmados en blanco.                                  

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