¿Leones o ratones?

Hoy Costa Rica necesita personas buenas, luchadoras, de principios morales y espirituales, personas con fe en Dios, que crean en sí mismas, que se responsabilicen lícitamente de si y de sus hijos.  Preocupante ver el rumbo de la sociedad sumida en luchas encarnizadas por el poder.

Luchas por lo material, en busca del poder, donde se olvida al hombre, la flora, la fauna y a ésta bella Tierra, hogar de la humanidad. Un día se nace, otro día se muere y nada se lleva, éste es el ciclo de la vida, quizás lo que se deje en este ciclo sea la huella de cada persona, a través de las obras y los recuerdos.

Obras y recuerdos que se resumen en el bien o el mal, no es posible mezclar ambos y vivir en el medianil, somos o no somos, las tibias conductas no tienen valor.  En la conducta humana se entiende que la imperfección es inherente, sin embargo, el bien o el mal es una decisión personal.

La misión del ser humano es ser feliz, asumir responsable y asertivamente los retos del día a día, sin pensar en ser una carga para su familia, o el Estado. La asistencia paternalista tiene un límite y un punto de quiebra, donde cada quién es responsable de su futuro.

Los ingredientes para construir un futuro promisorio, Dios los brinda; vida, salud, inteligencia, voluntad, constancia, libre albedrio.  El futuro es del color de la fe y voluntad de cada quién, si se mira con optimismo, el futuro será brillante, si se mira con pesimismo, el futuro será oscuro, ¿con cual cristal verá la vida? Usted decide.

El liderazgo con el cual se reviste el éxito requiere el carácter de un león, un liderazgo positivo, proactivo, que contagie la energía y la alegría de vivir a quienes lo rodean, un rey con el poder de superar los obstáculos, al servicio de los demás, sin pretender ser servido, ni servirse de los otros.

El liderazgo positivo del león se comparte, no al regalar la presa, más bien al enseñar a cazar, así nace el líder de una manada de leones, que otorgar las herramientas para que otros enfrenten el futuro, sin temores, con la frente en alto y si depender de otros.

El ratón sumiso, depende de las sobras del banquete, cumplirá su destino y posiblemente por su mayoría de edad, será el líder de un grupo de ratones dependientes que, esperan todo caiga del cielo.  Las personas deciden si quieren ser leones o ratones. 

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