La tiranía de las minorías…

En julio de 2012 en este mismo espacio, hice una reflexión que se llamó: La anarquía de las minorías. Destacaba el desorden y barullo que predominaba en la Costa Rica de hace 5 años.  Hoy, debo reconocer que el término ha cambiado, ha evolucionado, se ha empoderado mucho más y ha pasado de anarquía a tiraría.

 La tiranía se define como “el gobierno ejercido por un tirano, como el abuso o imposición en grado extraordinario de cualquier poder, fuerza o superioridad; o, es el dominio excesivo que un afecto o pasión ejerce sobre la voluntad”.

 

Criticamos algunos países latinoamericanos, donde bajo el disfraz de algo llamado democracia, los tiranos se perpetúan en el poder y lo ejercen sin ningún contrapeso.  Las decisiones se imponen sin miramiento alguno del sentir de las mayorías.

 Pese a que en Costa Rica nos preciamos de la democracia que tenemos, ha surgido la odiosa costumbre de que cualquier minoría golpea la mesa y se arroga decisiones al amparo de derechos humanos o modas.

 Algunos bienes y decisiones importantes en el país, han sido secuestradas por grupos de poder que representan solo intereses de unos pocos.  La acción democrática, que exige la toma de decisiones en función del bienestar y anhelos de la mayoría, es ya casi una utopía en el país y eso no es sano para una democracia.

 Ejemplos sobran. Un grupo de taxistas puede cerrar las calles y ejercer violencia si lo desean y de igual forma, una minoría puede ejercer una actividad ilegal sin ninguna consecuencia. Un grupo de empleados públicos de una sola empresa, mediante artificios legales obliga a que todo el pueblo deba pagarles su convención colectica mediante un ajuste al precio de los combustibles.

 Una sola persona pretende imponer su ateísmo en un canal estatal, un medio de comunicación que financia toda su actividad, incluido el salario de esa persona, con los impuestos que paga la mayoría trabajadora y empresarial del país.

 Una minoría desfila por las calles para manifestar su orgullo, pero cuando otra mayoría lo hace con igual derecho y respeto, la una golpea la mesa y acusa a la segunda de persecución. 

 Una escasa minoría, representada por dos grupos empresariales distintos, tiene acceso a créditos millonarios en los bancos del estado, los órganos técnicos bajan su mirada a las presiones de políticos de carrera y empresarios influyentes, desfalcan a la banca estatal por más de $100 millones de dólares y la mayoría, dueña de esos bancos, deberá cubrir las pérdidas y hasta la desaparición de uno de los bancos.

 Dejo aquí la lista, pero es mucho más amplia. Seguimos para dolor de esta democracia, a merced de unos que pretenden imponer lo que me he permitido llamar la tiranía de las minorías. 

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