La separación de poderes existe por algo

En el proyecto de ley, enviado a la Asamblea Legislativa, que se tramita bajo el número de expediente 21116, titulado “Reforma General del Reglamento de la Asamblea Legislativa”, se presentó una moción que pretende modificar al artículo 123 del Reglamento de la Asamblea Legislativa para que el Poder Ejecutivo pueda permitir o impedir que los diputados modifiquen un proyecto de ley enviado por el gobierno. Esto es una afrenta a la Constitución Política y, por ende, al Estado de Derecho costarricens

El artículo 9 de la Carta Magna establece el principio de separación de poderes, lo cual quiere decir que, en aras de que el poder no sea manejado por un solo Poder de la República o grupo de individuos, debe haber una distribución de ese poder con el fin de que no se establezcan tiranías y que la población esté representada, apuntando al norte del quehacer del Estado el cual es el interés público.

A riesgo de sonar reiterativos y cansinos, nos vemos en la necesidad de citar a Thomas Jefferson con aquella frase de que el precio de la libertad es su eterna vigilancia. La mala redacción en los proyectos de ley genera confusiones que luego deben ser analizadas por los jueces a la hora de interpretar la ley. Esto lleva como consecuencia que las personas no tengamos certeza sobre cómo actuar, aunque a la larga se sancione a muchos por las impertinencias y mediocridad de quienes proponen y redactan las leyes, por cuanto no exige requisito académico alguno para ostentar el cargo de diputado.

En orden de representación e importancia, el Poder Legislativo de un país es el de mayor trascendencia, porque es donde se encuentran los representantes del pueblo. Cierto, se elige a un Presidente de la República, pero las personas no podemos elegir a los Ministros quienes tienen una labor capital en el desempeño de las funciones de la Administración Pública.

            Ha quedado claro, en la última campaña, que las estrategias para separar a la población y dividirnos son armas que algunos usan sin reparo alguno con tal de avanzar sus propios intereses a costas de los de los del pueblo. Por tanto, no permitir que un diputado o grupo de diputados cuestionen y bloqueen proyectos que podrían ir a favor de ideologías y no de los intereses generales, es abrir la puerta para dictaduras, tal y como ocurrió en Venezuela cuando Hugo Chávez cambió la Constitución y las leyes para su propio beneficio.

Los ciudadanos responsables no podemos callar ante estos intentos de abuso por parte de quienes gobiernan y es nuestra responsabilidad el asegurarnos que se respete el Estado de Derecho. Como dice un reconocido profesor, pensemos en la patria, porque la patria siempre es primero.

También podría gustarte Más del autor

Los comentarios están cerrados.