La poesía es algo que anda por la calle

Cada 31 de enero se celebra en Costa Rica el Día Nacional de la Poesía, declarado así vía decreto ejecutivo del 25 de abril de 1996, precisamente en honor a Jorge Debravo, uno de los poetas más representativos de Costa Rica.

Si bien esta fecha constituye un valioso pretexto para valorar esa poesía que brota como manantial en Costa Rica, pero que muchas veces no se le valora como corresponde, lo importante es ver en la poesía una cotidiana arma para despertar conciencia y tratar de hacer de este mundo un lugar más habitable.   

Recordemos que la poesía es todo lo que nos rodea, somos usted y yo, todos a plenitud. La poesía puede ser un medio que nos sirva siempre de catarsis, de aprendizaje; nos garantiza un desplazamiento constante, la posibilidad de transfiguración y el movimiento eterno de los sentidos, de las emociones, la mente; en fin, del universo.

La poesía puede constituirse en nuestras existencias en un nutriente mecanismo de pensar y sentir la vida; puede ser, definitivamente, una manera contundente de lograr una simbiosis con este mundo. La poesía es definitivamente, como la vida, una aventura; una manera de vivir diferente. El poema emana piezas de un rompecabezas, las cuales reflejan experiencias de vida propia de su fabricante, el poeta, y que pueden ser, a la vez, revelaciones del pensamiento y el alma de los demás.

Cada poema refleja vida, en todas sus dimensiones…, realidades e irrealidades… Transmite la magia del juego creativo de la inspiración y el conocimiento, pero más allá de la parte estética, también puede reflejar una crítica, una denuncia o una propuesta social.

Definitivamente la poesía puede llevarnos del sentimiento a la reflexión y viceversa. Por eso, en el caso tanto del escritor como del lector, debemos permitir que quien hable sea el poema para lograr una conexión entre el mundo interno y el social.

Ahora bien, también la poesía necesita de reales políticas de Estado que se encarguen de difundirla y promocionarla; hay que invertir en iniciativas dinámicas para formar lectores, difundir libros y autores y crear redes de festivales, ferias y mesas de debates de manera constante.

Además, se requieren becas serias y apoyos estatales que incentiven la escritura de poesía, todo esto para lograr el interés por parte de una mayor cantidad de lectores, máxime si se toma en cuenta que la poesía, al ser un género más abstracto, a veces es menos accesible al gran público.

Por eso aprovechemos cada 31 de enero para honrar la poesía, y continuar haciéndolo, ya que como dijera García Lorca: “La poesía es algo que anda por la calle”.

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