La confianza y el teletrabajo

La  Ley para regular el teletrabajo número 9738 y su Reglamento, fueron emitidas recientemente  en el país y han caído como anillo al dedo en este tiempo de crisis. No obstante  por el estrés producido por éste contagioso virus de cuyo nombre estamos cansados, una buena parte de personas trabajadoras se han ocupado más de alimentar el pánico, de escuchar y repetir todas las noticias posibles, antes de valorar en toda su dimensión esta excelente modalidad de trabajo.

A todas las personas trabajadoras de Costa Rica, que están pudiendo gozar del teletrabajo, es importante detenernos un momento para evaluar y meditar en el ejercicio laboral que está practicando el país. Valoremos la tranquilidad que se genera al ver a los seres queridos seguros, escuchar durante las labores las mejores notas de la música en la radioemisora favorita, ahorrar tiempo y dinero al no tener que transportarse y desplazarse al centro de trabajo y dar así descanso al cuerpo de las agotadoras presas vehiculares. Estimemos la seguridad que da el hogar, sin exponerse a los peligros del hampa en las calles.

Espero que los trabajadores, que en este momento, que están realizando sus tareas laborales vía teletrabajo, valoren esta gran oportunidad de no exponerse y estar cerca de los suyos. Quiero enfatizar que esta posibilidad laboral no solo se debe ver por la emergencia que vive el país, además su implementación, en gran parte, se alimenta también por un sector patronal público y privado, que ha depositado la confianza plena, con base en el principio de buena fe del derecho laboral, así como, en que el trabajador costarricense es digno y va a cumplir eficientemente las labores en forma remota. La confianza es de un valor excepcional, que cuesta ganar pero es muy fácil de perder.

En ese sentido, todos por el bien no solo de la salud, sino también de la economía de este país, debemos estar muy conscientes de que no estamos en periodo de vacaciones, que estamos viviendo un aislamiento forzado y que no es posible que muchos individuos guarden el día en su casa mientras trabajan y que a partir de las cinco de la tarde o en la noche se aglomeren en actividades innecesarias.

Tampoco es posible que haya personas que salgan a pasear, en estos momentos y exponer su salud y la de los demás y mucho menos mal atendiendo sus deberes laborales y derrochando así la confianza brindada.

Es tiempo de comprometernos con carácter, organizarnos bien y dar muestra de que podemos alcanzar muy buenos rendimientos. Por el bien de todos, este país no se debe detener. Si aprovechamos con eficiencia esta modalidad laboral del teletrabajo, progresaremos como patronos y trabajadores en materia de Derecho del Trabajo  futuro.     

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