La clave de nuestra vida

El mundo está confundido, no perdido. Debemos enrumbarlo, pero pareciera que la época actual quisiera descentrarlo y alejarlo del sentido moral y sobrenatural de la vida. En cuanto a la libertad, una minoría rebelde la pide sin frenos. En consecuencia, desean un mundo donde todo se relativice, se justifique y se perdone. Por el contrario, los hombres conscientes piensan las cosas dos veces. Ojalá las nuevas generaciones aprendan de esta conciencia y no les toque un mundo desbocado.

Por desgracia, algunos han contaminado las aguas de nuestra querida democracia. Mejor sigamos los pasos de quienes defienden la libertad, la honradez y la paz social. Desde los hogares y escuelas inculquemos el amor al país, y hagamos lo posible porque las instituciones públicas y desde el corazón de cada persona les llegue el bienestar a los más desposeídos. Aprendamos a vivir, pues todos somos hermanos. La generosidad y la fraternidad deben triunfar.

Señala el filósofo español Rafael Alvira, catedrático de la Universidad de Madrid, tres fundamentos de  nuestra existencia: “el poder, el brillo o reconocimiento y el placer”. Asimismo dice: “Vivir humanamente es un ejercicio de responsabilidad” por lo mismo, expresa: “Conocernos a nosotros mismos es lo que más humaniza y distingue de los animales”.

Y el reputado pedagogo Víctor García Hoz, padre de la educación personalizada e invitado de las principales universidades europeas, recomienda introducir la alegría en el mundo en que nos ha tocado vivir, tan necesitado de un mayor tono humano en las relaciones interpersonales y sociales de los hombres.

En su libro Pedagogía Visible y Educación Invisible, se refiere, en síntesis, en que la Educación Visible consiste en la metodología y los medios materiales empleados para aprender a leer y escribir. La Educación Invisible, radica en explorar nuestra dimensión interior para llenarla de virtudes, la noción del bien y la conciencia moral y ética, el sentido sobrenatural de la vida, las buenas costumbres y los valores del medio ambiente.

No debemos justificarnos acogidos al desánimo, la tristeza, el indiferentismo o el derrotismo. La clave de nuestra vida es vivir.

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