La afrenta contra la civilización occidental

Nuestra sociedad occidental está siendo atacada desde su base: la familia. El núcleo familiar está siendo destruido, para dar lugar avuna sociedad de personas sin raíces, autómatas y vacías, que vagan por la vida sin saber de dónde vienen y hacia dónde van. Es obligación de cada individuo, al menos, en Occidente luchar contra los ataques frontales contra la familia.

Al igual que ocurría en la película de The Matrix, pareciera ser que estamos atontados por un exceso de información, pero a la vez, por una gran ignorancia. Cuesta ver medios de comunicación que, todavía, tengan la valentía de enfrentarse a la ola de ideologías, que pretenden cambiar la naturaleza humana. En cambio, la mayoría promueven la promiscuidad sexual, atacan las creencias de las personas y, como resultado, crean robots, zombis vacíos, que deben llenar sus carencias emocionales y afectivas comprando bienes y servicios que no necesitan.           

Por un lado, el gasto estatal crece estrepitosamente, en tanto que, los impuestos ahogan a las clases media y baja. Estamos siendo atacados por todos los flancos posibles y las personas están adormecidas con redes sociales, programación televisiva a precio asequible, pero sin contenido de aprendizaje real. Los sabios enseñan que, muchas veces, tenemos que ir en contra de aquello que la sociedad considera como bueno, cuando eso que la sociedad apoya sea algo negativo.

A través de mecanismos internacionales se busca imponer a toda costa las ideologías perversas, en tanto que, por otro lado, se nos empobrece constantemente. Al igual que ocurre en la historia de George Orwell, 1984, estamos siendo víctimas de un empobrecimiento gradual, que afecta a los aspectos espirituales, nos confunde intelectualmente, nos envenena emocionalmente, nos aísla socialmente y nos quiere destruir individualmente, hasta hacer que todos dependamos del Estado.

Nos hemos convertido en baterías de un sistema, que ataca frontalmente a la naturaleza humana. Los conceptos humanistas han sido tergiversados, para incluir aspectos ajenos a la realidad de las personas. Al igual que el matapalo pareciera ser parte del árbol, pero en realidad no lo es, estas ideologías parecieran ser parte del ser humano, pero en realidad no lo son.

El rescate de valores es primordial, si queremos mantener nuestra cultura occidental. A través de distintos mecanismos se nos causa temor como población. El proyecto de Ley de Extinción de Dominio es muy claro al respecto: busca despojarnos de nuestros bienes, a través de lo que, eventualmente, podría ser una persecución política, por no estar de acuerdo con lo que los grupos en el poder quieren.

Dicen los sabios que cualquiera moriría por una causa, pero no cualquiera viviría y lucharía todos los días por esa causa, por la cual estaría dispuesto a morir. Esta causa, estimados radioescuchas, debería ser salvar a nuestra sociedad occidental.   

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