¡Justicia social! ¡Equidad! ¡Empleo!

El país debe arremeter contra la injusticia social a partir de la falta de empleo. Costa Rica no puede permitirse el lujo de mantener a un 22% de sus pobladores en estado de pobreza y de miseria. ¿Cuál es el país que deseamos construir? ¿Qué sociedad debemos perseguir para que la tengamos pronto y con seguridad?

Salarios de 22 millones en alguna institución educativa, salarios en Recope de dimensiones colosales, convenciones colectivas de país petrolero, prestaciones, salarios y pensiones abultadas en los bancos del estado no son el reflejo de la justicia social, sino el resultado de llenarles la boca a quienes han protestado tienen músculo político o son argollas constituidas por los partidos que nos han gobernado.

Todos estos privilegios y granjerías convenientes a quienes los reciben son groseramente insultantes a quienes carecen de trabajo, casa, pensión o atención médica. Todos ellos son un insulto a la pobreza. Todos ellos son un agravio a quienes les pagamos esos salarios con empresas que apenas salen a flote y centenares de MYPIMES que el año pasado cerraron.

Costa Rica debe buscar afanosamente la equidad. Estamos siendo indiferentes con la vida de miles de costarricenses en la miseria y que podrían desembocar en violencia ante su desesperada situación.

El país debe de poner un fin a ese desequilibrio y crear las condiciones apropiadas para el crecimiento económico, la generación de empleo, las soluciones de viviendas populares y la reforma a la educación que permita la que se necesita para poder ser útil y trabajar, llevando el sustento a la casa y la visión de futuro a la familia.

El tiempo se acaba. Si la violencia social da inicio, las soluciones serán mucho más complejas y difíciles de alcanzar. ¡Se nos pueden ir la vida, la paz, la democracia y seguimos distraídos en asuntos de menor trascendencia social!

Ya fue suficiente. Ya ha sido demasiado. Basta, no más. Hay que acabar con la injusticia de tener grupos de presión y sindicales llenos de plata y grupos enormes de personas en la miseria.

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