Imposición de ideologías

Intolerancia a la intolerancia, es un estribillo de un cierto sector de la población con el cual han buscado callar la voz de las mayorías e imponer ideologías de minorías a toda la población, gústenos o no, justificando a través del hecho que, sino aceptamos lo que ellos nos imponen, somos intolerantes y, por tanto, es un deber moral de ellos el imponerlas, aunque sea a la fuerza.

No podrían estar más equivocados, pues una cosa es que las personas tengan libertad de expresarse y asociarse con quien mejor les parezca, en el tanto que, tales expresiones o asociaciones no vayan en contra del orden público, moral o buenas costumbres y, otra muy distinta, el imponernos que aceptemos ideas que van en contra de nuestros valores.

Intolerancia a la intolerancia es también intolerancia y, por ende, es un absurdo. No se trata de pelear fuego contra fuego sino de permitir la libertad de expresión, sin que, en nombre de la supuesta libertad, se busque obligar a las personas a cambiar sus valores, en especial cuando esos valores tienen un arraigo espiritual.

Uno de los valores más importantes que una persona debe tener es la humildad. Ser humilde significa entender aquello que dijo Sócrates: “Lo único que sé es que no sé nada.” El leer muchos libros y recitarlos como loras no es sinónimo de ser inteligente, sino de ser leído. La inteligencia va más allá de repetir los estribillos que algunos han dicho, ignorando toda la evidencia que contraría sus puntos de vista y que, por tener un título universitario, piensan que les da el derecho de pensar por los demás.

IngSoc, el Partido Inglés Socialista de la novela apocalíptica, “1984”, escrita por George Orwell, donde se describe la historia de un régimen totalitario y liderado por un partido socialista que controla hasta la forma de pensar del pueblo, establece tres principios para manipular a la población: primero, una nueva forma de hablar, con pocas palabras, para que la gente no piense; doble pensamiento, para confundir a las personas al obligarlas a pensar de dos formas distintas e iguales a la vez y, la mutabilidad del pasado, donde los libros de historia eran revisados constantemente para eliminar cualquier hecho que pudiera hacer ver al IngSoc como malo y así borrar de la memoria colectiva esos hechos.

Estamos viviendo la novela de George Orwell en la actualidad y la única manera de combatir la violencia ideológica es a través del pensamiento crítico. Si somos menos emocionales y más racionales ganaremos la batalla. Después de todo, están en juego nuestros valores, creencias y sociedad.

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