Heridas de la infancia

Las relaciones interpersonales entre adultos muchas veces se ven lastimadas porque el comportamiento o respuesta a los conflictos responden a las heridas no resueltas en la infancia. 

Escuchemos a la psicóloga María Ester Flores Sandoval.

Afectan en especial las heridas de rechazo, abandono, humillación,   e injusticia sufrida en los primeros siete años de vida.    Por ejemplo la herida de rechazo nace en los bebés no deseados desde la concepción. O  no fueron recibidos con amor, descuidándoles las necesidades básicas. De esta manera el niño crece con la falsa creencia de no merecer nada bueno para sí. Ya siendo adultos les cuesta mucho comprometerse en relaciones afectivas. Suelen huir de los problemas. Experimentan mucho miedo y tienden a huir de su dolor en las drogas u otras conductas autodestructivas.

Según María Ester Flores, el caso de los abandonados son aquellos que no fueron aceptados por sus padres, dan al bebé a otros para que los críen y difícilmente son queridos por sus progenitores. Su falsa creencia es pensar que solos no pueden estar, son inseguros y excesivamente dependientes. Hacen lo que sea con tal de ser aceptados, incluyendo agresión o malos tratos.

María Ester nos habla también de los adultos que fueron humillados cuando fueron niños.

Los niños que fueron humillados con castigos físicos, abuso verbal, abuso sexual, o los castigaron por su torpeza en el desarrollo especialmente a la hora de comer o control de esfínteres, sufren mucho porque atentaron contra su naturaleza. El sentimiento que los acompañará en el futuro es la permanente vergüenza, Comportamientos extremos como comer en exceso por tiempo y otros tiempos no comer nada. Lo mismo pasa con su conducta sexual. A veces una promiscuidad desenfrenada, o lo contrario se vuelven asexuados.

Nos falta la Herida de Injusticia, la cual hace referencia a las experiencias de niños que no los dejan ser ellos mismos. Los comparan frecuentemente. Sus padres los manipulan y chantajean con frecuencia. En especial son hijos que los obligan a cumplir tareas que no son propias de su edad. Estas personas se vuelven rígidas, controladoras, e inexpresivas.

María Ester Flores nos dijo que para sanar hay que aceptar el dolor y el miedo, enfrentando los recuerdos, llorarlos con el corazón un buen tiempo, y por último perdonar a los que dañaron y perdonarse a sí mismos.

María Ester Flores es psicólogo y su número de teléfono es el 2283 12 93  , 2283 12 93

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