Feminismos

En el país se habla ahora de dos feminismos, uno radical y otro complementario. El radical emplea la palabra “género” desglosada en varios términos: género heterosexual (varón y mujer), el andrógino (sexo indefinido), el género bisexual, el homosexual, el lesbiano, la elección libre de sexo, etc. Ahora los dirigentes nacionales del feminismo radical quieren reformar el Código de Familia para legitimar el matrimonio igualitario. Por lo mismo, subsiste todo un proceso de confusión y de deshumanización. Frente a este proceso, siete profesoras universitarias de España, Italia y Noruega, se inclinan por el feminismo complementario. Una de ellas, Angela Aparisi y Jesús Ballesteros también se pronuncian a favor del feminismo complementario.

Otros, en cambio, recurren a presiones callejeras y legislativas tratando de imponer una antropología -es el hombre- carente de fundamentación científica. O sea, una antropología sustitutiva de la procedente del Creador. No obstante, nadie puede negar su condición existencial de persona creada. Sin embargo, Hitler, amparado en el “superhombre” de Nietzsche, quiso implementar en Alemania su afán de “purificar” la raza aria. Tal experimento terminó en el Holocausto de nuestros hermanos judíos y la muerte de 400mil personas más: gitanos y negros  hermanos también. Esta maldad, en cierto modo, explica la desviación patológica actual.

El 11 de julio del 2018 celebró Naciones Unidas el Día de la Población, diferente a como lo pretende celebrar en nuestro país el feminismo radical, tan dispuesto a ejercer presiones masivas en las calles y frente a la Asamblea Legislativa. La diferencia con la ONU consiste en que esta impulsó el control demográfico y ahora el mundo clama por el relevo generacional, a causa del crecimiento de la tercera edad y de la consiguiente falta de población. En el caso costarricense estamos ocupando el segundo lugar latinoamericano en bajo crecimiento demográfico (INEC) más datos de la prensa escrita y televisiva.

Además, téngase en  cuenta que la ONU le otorgó un voto especial o resolutivo a la Federación Internacional de Paternidad Planificada (IPPF), encargada de dos cosas: la contracepción mundial y la representación de las grandes compañías farmacéuticas. Con voto preferencial y la representación, el presupuesto millonario de la IPPF es superior a la crisis fiscal de nuestro país.

A su vez, un elemento nuevo, aportado por el filósofo francés Descartes, se vuelve a usar en nuestros días, llamado el “dualismo cartesiano”, que dice así: Cogito, ergo sum: pienso, luego existo.

Por eso ha pasado el cuerpo a segundo plano y sobre él pueden practicarse todo tipo de experimentos, dice el feminismo radical; sea la muerte de un niño indefenso en el seno de su madre, la muerte de un embrión humano, la eutanasia o muerte de un enfermo terminal o comatoso, como asimismo burlarse de la compasión y la ternura. La vida no merece destrucción.

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