¡Es el usuario, estúpido!

Muchos hemos escuchado la frase “¡es la economía, estúpido!”, frase que nació a la vida política de Estados Unidos durante la campaña de 1992 y fue escrita en una pizarra por un asesor de campaña del entonces gobernador Bill Clinton, quien tenía claro las prioridades del electorado de ese país.

Esa frase tuvo la virtud – y aún la tiene – de identificar rápidamente la preocupación central de la ciudadanía y eso es fundamental para priorizar las acciones del país necesarias para atender esa preocupación.

En el caso costarricense el folio 10 del Informe de resultados del estudio de opinión sociopolítica de la Universidad de Costa Rica, publicado el 11 de setiembre de 2019, nos dice que “la principal fuente de malestar ciudadano tiene su origen en la precaria situación económica del país”, entiéndase, “¡es la economía, estúpido!

Pues bien, la economía de un país depende de muchos factores y el costo de la energía eléctrica es uno de los más importantes y por lo tanto debe ser observado de cerca.

En ese contexto se debe advertir que el costo de la electricidad se ha duplicado en la última década, tal y como lo ha manifestado reiteradamente el sector industrial nacional, sin que lo anterior se hubiere traducido en una duplicación de la infraestructura de generación o en un salto cualitativo en el servicio que justifique ese incremento en el precio.

Lo cierto es que la desvinculación entre el costo de la electricidad y el servicio percibido por el usuario residencial, comercial e industrial lo que ha incentivado es la búsqueda del usuario de otras fuentes para satisfacer sus necesidades de energía eléctrica, es decir, el usuario está emancipándose de los generadores eléctricos, precisamente motivados por las percibidas altas tarifas del servicio.

En el mediano plazo esa emancipación del usuario será un duro golpe a la sostenibilidad financiera de los generadores eléctricos, a menos que los generadores tomen una decisión para revertirlo y con ello asegurar su pervivencia: bajar las tarifas gradual y sostenidamente mediante un programa de reducción de costo del servicio con el objetivo que las tarifas de Costa Rica sean altamente competitivas comparadas con las tarifas de los países que conforman la OCDE.

Al final del día los generadores deben advertir que el reto de ayer fue la cobertura eléctrica con recursos renovables y ese reto fue bien cumplido con el dinero pagado por los usuarios; el reto de mañana es otro: proveer un servicio de calidad con tarifas competitivas para el usuario, no solo para reactivar la economía nacional sino para que los generadores sobrevivan a la emancipación de los usuarios, porque después de todo ¿Quién debe importar en el servicio público de electricidad? ¡El usuario, estúpido!

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