El tiempo se venga de aquello que se hace sin su intervención

Se necesita del transcurso del tiempo para que las cosas salgan como tenga que ser, eso sí, poniendo de nuestra parte para que sea de la mejor manera posible. El caso del “cementazo”, viendo en una pequeña retrospectiva de lo ocurrido en menos de un mes, evidencia que seguimos guiándonos por la furia sentimientos, en vez de calma y razón.

¡Pan y circo para la plebe!, decían en la antigua Roma los emperadores para entretener a las masas y saciarles sus carencias y frustraciones a través del sufrimiento ajeno. El pensador crítico y racional no se deja llevar por shows mediáticos, sino que se sienta con calma a determinar los hechos, los hechos, no lo que se crea que son los hechos. ¿Qué tiene que hacer un magistrado escoltado por tres supuestos agentes de la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional en el medio de un allanamiento de la policía judicial?

¿Qué hace un empresario paseándose por las calles de un pueblo a deshoras de la noche con una supuesta caja llena de documentos? ¿Por qué habría que usar al Che Guevara como ejemplo para banqueros, cuando se ha demostrado que toda esa aura de supuesta santidad alrededor de este oscuro personaje a veces no ha coincidido con la realidad?

El problema de guiarse por las emociones y sentimientos, en especial en casos penales, es que las emociones son repentinas, casi que espontáneas; se dan tan rápido, que no transcurre un tiempo prudencial. ¿Qué dijimos al inicio? El tiempo se venga de todo lo que se hace sin su intervención.

En el caso de lo ocurrido con las detenciones de los imputados en el caso del cemento chino, no tenemos que dejarnos llevar por las emociones sino por la razón, la prisa es mala consejera y. es el sueño de cualquier abogado defensor que las autoridades hagan las cosas a la ligera y sin cuidado, porque precisamente por esos errores muchos culpables quedan en libertad.  Dejamos claro, eso sí, que no estamos diciendo que ha habido errores o un mal actuar por parte de las autoridades, sino que la ciudadanía debe de ser racional y no dejarse llevar por los circos mediáticos que se entablan alrededor de estos acontecimientos.

La fiscal general se ha mostrado firme, confiamos en ella, pero nosotros como ciudadanos debemos de hacer nuestra parte y no atizar la hoguera de las emociones sino pensar las cosas con fría razón para que así no se nos escapen detalles y que quienes deban de ir a la cárcel vayan de una vez por todas, y quienes no, salgan libres, como tiene que ser.

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