El pueblo quiere respuestas claras

Se ha vuelto costumbre para ciertos gobiernos y funcionarios señalar negativamente a los medios de comunicación, cuando los periodistas los exhiben y comentaristas los critican. Esto es completamente inaceptable, pues en un país democrático y con libertad de expresión, tanto esta libertad como las de prensa y asociación no solo son derechos humanos fundamentales, sino son la base de la paz social en una sociedad civilizada.

El hecho de buscar mostrar su “disconformidad” con los periodistas y comentaristas, que publicamos en los distintos medios de comunicación nuestra opinión fundamentada, con el fin de buscar callarnos, esto no debe indimidarnos.

Dicho esto, me voy a referir al clima de violencia generalizada presente en nuestro país, los asesinatos constantes, violaciones y violencia desmedida en las calles, la guerra no declarada entre grupos de narcotraficantes, tienen que ser contestadas por el Ejecutivo y no con un simple “tenemos una estrategia integral” sino con detalles.

Estamos al borde de una crisis fiscal, por otro lado, según las informaciones periodísticas, se emitieron pagos por bonos vencidos, que no contaron con el respaldo presupuestario y por lo tanto, con la debida autorización legislativa, para ser pagados. Esto sin contar el faltante de unos 900.000 millones de colones, casi un 1% del producto interno bruto del país, que dejó la Administración anterior.

Se gobierna para las minorías, pero también para las mayorías. Se gobierna abordando individualmente cada problema, pero hasta al momento, este gobierno parece que enfrascado en uno solo, la aprobación del Plan Fiscal y pareciera que se dejan de lado los demás, uno en en concreto, el tema de las migraciones de nicaragüenses.

Costa Rica está perdiendo de forma acelerada su prestigio internacional, tanto en la credibilidad del estado de sus finanzas, como en la seguridad interna del país. Dicen que más vale un buen nombre que oro y diamantes, pero pareciera ser que para algunos tener un buen nombre no es prioridad.

Finalmente, está el tema de los derechos humanos, donde la influencia externa de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, ha generado reacciones encontradas, pues se ha dejado sin efecto fallos de nuestra Sala Constitucional y hasta normativas constitucionales: esto ha polarizando a los costarricenses, entre quienes se oponen a esta influencia y aquellos que la respaldan a los fallos y opiniones consultivas de esta Corte.

El pueblo quiere respuestas claras.

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