El problema no es el ICE sino su administración

La labor de las empresas estatales en el desarrollo del país es indiscutible. El problema no es que haya empresas estatales, sino que estas sean ineficientes y despilfarren recursos del Estado para beneficiar a unos pocos. El problema del Instituto Costarricense de Electricidad, ICE, no es que exista, sino que no se administre bien y, para administrarlo bien, debe cambiarse el actual estilo de gestión administariva que hay en la institución y comenzar a verla por lo que es: una empresa, que debe ser administrada eficientemente.

El ICE ha contribuido al desarrollo del país, en especial en el área de electricidad, sin embargo, la codicia de las convenciones colectivas y de algunos administradores de turno, con jugosos salarios millonarios pagados por los usuarios y administración ineficaz al juzgar por los resultados; han generado pérdidas cuantiosas que han llevado al instituto a una crisis financiera.

No se justifica que con una infraestructura tan desarrollada y una penetración de mercado tan amplia, teniendo todavía, después de más de cinco años de apertura del mercado de telecomunicaciones, más de un cincuenta por ciento del mercado, que la institución esté teniendo pérdidas.

Si bien es cierto, hay quienes abogan por su privatización, al ICE hay que verlo dentro de la realidad costarricense y la conveniencia nacional, no se puede ver con ojos extranjeros porque muchas personas no estarán de acuerdo con su venta o cierre, es decir, los costarricenses guardan cierto cariño al ICE, aspecto que no se da con otras empresas estatales, especialmente, en el área de hidrocarburos. Las autoridades del ICE deberían tener esto en cuenta, no solo como agradecimiento a la lealtad de los usuarios de los servicios, sino para su mera supervivencia.

Nada se gana despilfarrando en salarios millonarios para las cúpulas administrativas, convenciones colectivas con privilegios abusivos que no existen en otros sectores productivos del país y un registro de pérdidas cuantiosas que están llevando a la institución a la quiebra.

El eslogan del ICE reza que es una institución de todos los costarricenses, pero la evidencia empírica nos dice que, solo unos cuantos se llevan los privilegios, en tanto que el resto observamos con desesperanza las constantes solicitudes de aumento, en especial en tarifa de electricidad pero los recursos de sus clientes se achican.

Existen en los mandos medios y bajos algunos abusos, ineficiencia, despilfarro y no se dan los análisis objetivos, para determinar, por ejemplo, si la planilla actual de la institución, es congruente con las necesidades, capacidad y rendimiento de la institución.

El ICE ha jugado un papel indiscutible en el desarrollo del país, pero para que pueda sobrevivir, necesariamente, tendrá que adaptarse a las nuevas condiciones de mercado y entender que, aun siendo una empresa estatal, debe saber administrar sus recursos y, sobre todo, cumplir con el artículo 4 de la Ley General de la Administración Pública que obliga a la Administración a ser eficiente y eficaz.

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