El país necesita una cultura de orden

También es cultura lo que el hombre desarrolla y transforma, y esta actividad nos permite hablar de cultura científica, artística, filosófica, agrícola, del hogar, mecánica, profesional…Esta actividad humana se puede traducir en realidades: casas, automóviles, carreteras, códigos, medicinas, universidades, libros, negocios, bancos…porque el hombre planifica, prevé y concreta.

Creado el Centro de Convenciones, este magnífico espacio, provisto de un amplio estacionamiento, puede abrirse a grupos musicales, pintura y escultura, concursos mundiales de baile… Ya habrá ocasión de celebrar convenciones nacionales e internacionales. Dicho centro, no se olvide, es de los costarricenses, a quienes nos corresponde pagar toda la inversión para construirlo. El  Teatro Nacional es el centro cultural del casco de San José. Pero este centro es el nuevo centro  cultural del país.

Asimismo, el Ministerio de Cultura y Juventud puede recomendar a los hoteles del país que incluyan a grupos musicales seleccionados y que los contrate para presentaciones públicas, como lo hacen otros países.

Si Costa Rica posee dos facultades universitarias especializadas en música, más la especialidad musical del Conservatorio Castella, bien se puede afirmar que el Ministerio de Cultura y Juventud cuentan con un valioso repertorio de profesionales deseosos de trabajar.  Tanto  el  Ministerio de Turismo como el de Cultura deben establecer coordinación para emplearlos. De no existir la legislación, deben promulgarse o reformarse  las leyes, reglamentos y decretos ejecutivos, si los hubiere.

Modernicemos más el país, salgamos de la rutina. Fomentemos el orgullo de ser mejores, en lo personal y en lo social. Recordemos que la vida es comenzar y recomenzar. Cada persona debe crearse una base de comprensión, respeto, cooperación y metas. Lo dice en pocas palabras un autor contemporáneo: “Haz lo que debes y está en lo que haces”.

Otra cosa es lo social, consistente en vivir unidos, no separados o divididos. Lo social es vivir juntos y sabedores de que todos nos necesitamos, pues somos hermanos, no cosas, sino personas que esperan cariño, comprensión y tolerancia.

No olvidemos que la cultura es la manifestación de la identidad de un pueblo, y que un pueblo sin ella es un pueblo sin memoria. No es precisamente imitando a otros como se crece, sino instando a los ciudadanos a que se expresen manifestándose mediante las artes y la comunicación.

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