El honor de las personas y las redes sociales

Dicen los sabios que hablar mal de una persona a sus espaldas es peor que matarla. Esta idea puede interpretarse de muchas maneras, pero la principal es entender que a muchas personas les han arruinado la reputación por falsos levantados contra ellas. Hay quienes cometen errores y dañan la reputación de otros con toda la mala intención del caso, a como también hay quienes lo hacen sin tal intención. Como bien dijo otro sabio, el inteligente aprende de los errores propios, pero el sabio aprende los errores ajenos.

Hay que tener mucho cuidado con las fuentes de las que obtenemos la información de la que nos vamos hacer eco. En la era de la informática y de la información, estamos ante lo que un estimado amigo denominó como la “narcotización” de la información: Nos drogamos como información.

Algún pensador muy brillante dijo que antes se decía que las personas eran ignorantes por falta  de información, pero en la actualidad la ignorancia se mantiene a pesar de encontrarnos en la era de la información. Esto demuestra que el problema no era solo la falta de datos, sino que es algo mucho más profundo y que considero tiene que ver con la ausencia de pensamiento crítico.

Para poder ser pensadores críticos necesitamos investigar. Warren Buffett, uno de los genios financieros modernos y dueño, junto con Charlie Munger de Berkshire Hathaway, una de las empresas dueñas de gigantes como IBM, dedica cinco horas al día a la lectura. Pero no se trata solo de leer por leer, sino de procesar la información.

Nada hacemos devorando libros enteros, si a la hora de llegada no usamos la inteligencia para actuar, caemos en aquello que decía Hobbes, el pensador y autor inglés, de ser personas inteligentes de libro, es decir, podemos recitar libros de memoria y sonar cultos e inteligentes, pero a la hora de llegada no sabemos cómo aplicar ese conocimiento que hemos adquirido.

El pensamiento crítico no solo significa estudiar mucho sino pensar, analizar objetivamente lo leído. Hay que pensar y nos da pereza pensar. Muchas veces hemos compartido información en redes sociales sin realmente revisar la autenticidad de las fuentes, nos atenemos a que, como es un medio de comunicación conocido el que publica, los hechos son ciertos, pero no es así.

Las redes sociales son, sin duda, un instrumento que ha permitido avanzar la democracia, no son ni buenas ni malas, simplemente son y la bondad o maldad dependerá del uso que les demos. Sin embargo, tengamos en cuenta que el elemento principal de las redes sociales, somos las personas y que debemos de tener como norte dos cosas: la verdad y el honor ajeno.

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