El año 2019 es el año de la educación costarricense

Como dijimos el año pasado, el 2019 es el año de la educación costarricense y este curso lectivo debe ser de gran éxito para el país, para la niñez, para la juventud y para todo el sector educativo involucrado. Debe ser un gran éxito porque el país así lo necesita.

Y ese es un objetivo que nos une, que nos convoca a trabajar unidos. El que la educación en Costa Rica salga adelante no es algo para unos pocos, o para otros. O no es algo que debería generarnos conflicto entre sectores. Al contrario, nos llama, a nosotros como Poder Ejecutivo, como ministerios, nos llama a las fuerzas que están representadas en la Asamblea Legislativa y convoca también a las distintas organizaciones magisteriales, académicas, productivas y sociales, a trabajar por mejorar la educación.

Y, ¿por qué esto es tan importante? Porque ese es el elemento central para el bienestar y el desarrollo de Costa Rica.

Esta semana cerca de un millón de niñas y niños, de jóvenes, entrarán a las aulas del sistema educativo y ahí es donde está puesta la esperanza de Costa Rica, de su presente y de su futuro.

Costa Rica se ha distinguido, no solo por décadas, sino por mucho tiempo más, en ser un pionero en materia de educación, pero hoy necesitamos avanzar más. Hoy necesitamos hacer una gran serie de mejoras en nuestro sistema educativo. Mejoras que van desde la calidad de la infraestructura en centros educativos, con el currículo y el acceso al conocimiento que tienen nuestros muchachos y muchachas. Tiene que ver con disminuir la exclusión de aquellas personas que dejan las aulas, sobre todo las de condición más vulnerable. Tiene que ver, también, con mejorar la situación de los maestros y las maestras para que puedan ejercer su rol, que es un rol que debemos dignificar.

Necesitamos una Costa Rica bilingüe, necesitamos una Costa Rica que se incorpore exitosamente a la cuarta revolución industrial, necesitamos una Costa Rica que genere capacidades en las muchachas y los muchachos para afrontar los retos del mundo moderno y toda esa gama de retos los podremos solventar únicamente si trabajamos mano a mano.

Si el Gobierno hace el esfuerzo pero no cuenta con los apoyos o con el diálogo oportuno con el sector magisterial, no lo lograremos. Y si el sector magisterial tiene claridad de hacia dónde avanzar pero no cuenta con eco en los partidos políticos, en la Asamblea Legislativa, no podremos avanzar. Si hay proyectos de ley importantes que tienen que materializarse pero no tienen eco en el Gobierno, no tienen eco en las organizaciones magisteriales o en la sociedad, quedarán en el papel.

Nos necesitamos unos a otros y eso es bueno. Eso es bueno porque esta es la tarea central que cambia a Costa Rica. En Costa Rica tenemos cinco millones de habitantes y como lo dije antes y lo sigo sosteniendo, yo aspiro a que tengamos la mejor educación de la región, porque ese será nuestro elemento diferenciador.

Mientras otros países tienen en sus recursos petróleo, minerales u otro tipo de condiciones, nuestro principal elemento de vida y de progreso, es la gente. Y el que pongamos todo el esfuerzo, todo el empeño y todo el diálogo para cultivar ese, nuestro principal recurso que es la juventud, que es la niñez y que es la formación de las personas, es una tarea que, por lo menos para mí, es lo que da sentido y hace que valga la pena gobernar un país, para lograr eso: que estemos mejor y estar mejor a través de la educación.

Y creo que los meses pasados y las semanas pasadas también nos arrojan mucha enseñanza en cuanto a cómo debemos relacionarnos, cómo debemos hacer de la confianza basada en resultados, el elemento central de nuestro relacionamiento. Hoy dichosamente, se muestra y se materializa en un proyecto de ley que es un resultado, que si bien emana de un momento complejo, es una muestra fehaciente de que se puede trabajar en conjunto, con confianza.

Así lo podemos hacer en otros campos. Y que no sean las voces que nos quieren poner a antagonizar, las que estén privilegiadas. Que sea la voz superior, una tal vez menos ruidosa pero más necesaria, la que nos haga trascender lo que meramente se espera de nosotros y más bien nos ponga a comulgar en cercanía con los objetivos que tenemos por llevar adelante.

Yo estoy convencido que, de cara al bicentenario, en el año 2021, y terminando este mandato, estaremos en un mejor lugar en materia de educación. Y que sea hoy, esta firma, un banderazo de salida para ese diálogo cercano y esa construcción y, también, para en este año de la educación, el banderazo de salida de un curso lectivo exitoso, lleno de júbilo, de experiencias positivas, de aprendizaje y de crecimiento para este maravilloso país.

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