El acceso repentino e inesperado al poder y el ego

El Presidente la República saliente se caracterizó por sus disfraces, fiestas y viajes. Hasta para una emergencia nacional escogía un disfraz para la ocasión. Dicen los sabios que hay que tener mucho cuidado con dos cosas: el acceso repentino al poder y cuando se obtiene una fortuna de manera muy rápida e inesperada. Las palabras dichas por el mandatario saliente con respecto a que la próxima vez, los votantes tienen que pensar mejor su voto son muestra de arrogancia y una subida del poder a la cabeza, para no pocos, el mandatario saliente hizo una mala gestión como gobernante, el mandatario entrante debe de evitar que el poder se le suba a la cabeza a toda costa.

En su discurso el primero de mayo en la Asamblea Legislativa, el mandatario saliente dijo que dejaba un país mejor, que cuando lo recibió hace cuatro años. No se entiende cuáles son los criterios que utilizó para decir esto, cuando la evidencia empírica, deja más que claro que, el país está peor que hace cuatro años. La tasa de homicidios vinculados a la delincuencia organizada subió en nada más y nada menos que un 500%, la tasa de desempleo está en 10%, es decir, hay el equivalente de personas desempleadas en similar número al de quienes trabajan en el sector público.

La economía no creció, como quiso hacerlo ver el Mandatario en su discurso el primero de mayo. De nada vale que entregue 50 mil folios en cincuenta tomos de mil páginas cada uno, dicho sea de paso, hasta la enciclopedia de Oxford, sobre toda la historia del mundo tiene menos páginas, en las que supuestamente incluye todos los supuestos logros de su administración, cuando es evidente que fue desmentido en muchos aspectos por la prensa. No se vale pretender mentirle a la ciudadanía y ocultar información, un ejemplo de ello fue cuando evitó referirse al caso del cemento chino.

Indudablemente, el señor Presidente anterior, ha salido por la puerta chica y ha demostrado cuán grande es su ego, pues no solo regaña a los electores que votaron por él, sino que ocultó información en su discurso oral, ante los diputados que pudiera hacerle ver mal. Esta es una actitud completamente irresponsable y ajena a la que un mandatario, tenedor de la primera magistratura, como dijo él, debería de tener con el pueblo que le eligió.

Con su actitud prepotente y de menosprecio hacia el pueblo, la ya puerta chica, por la cual sale el Mandatario se achica todavía más. Que sirva esta actitud de arrogancia por parte del Presidente saliente para que el Presidente actuante no caiga en el mismo error.

Toda acción tiene su reacción, y las del mandatario saliente, sin duda, tendrán las suyas.

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