Ejercer nuestro derecho al voto

Mañana enfrentaremos uno de los eventos más importantes de nuestra vida democrática: las elecciones presidenciales. Este hecho nos dará, a los costarricenses, la oportunidad de escoger entre la esperanza de tener un mejor país donde se puedan confrontar proyectos de Nación y perfiles de gobierno, o, por el contrario, sumergirnos en la desesperanza de que Costa Rica no tiene un futuro muy prometedor.

Siendo costarricenses, y queriendo un porvenir más próspero para nuestra Patria, pareciera que la elección nos debería llevar por el camino de fomentar tanto una cultura cívica de desarrollo político, y una forma de hacerlo es, definitivamente, ejerciendo nuestro derecho al voto de manera prudente y bien reflexionada.

En este sentido, este próximo 4 de febrero, con gran entusiasmo cívico, la ciudadanía tiene el deber moral de definir en las urnas como quiere que sea, el nuevo gobierno costarricense. Además, en una sociedad plural donde se nos presentan tantas opciones para escoger, siempre habrá quien enarbole su candidatura sobre el camino de la esperanza y sustente sus acciones en la búsqueda de la justicia democrática.

Eso de decir que no existe por quién votar es tan sólo un argumento pobre que atenta contra nuestro sistema democrático. Ahora bien, si a conciencia no se encuentra al candidato puro, entonces, por lo menos se debería votar por aquel que más se acerque al cumplimiento de dichos aspectos.

A todas luces se debe crear en el país una cultura de participación política mediante el ejercicio del deber y el derecho al voto y, por qué no, mediante una campaña política personal que anime, a quienes están cerca de nosotros, a disponerse a votar para elegir a racionalmente quienes tomarán el timón de un mismo barco.

Por la salud de nuestra democracia debemos tratar de hacer que este evento electoral les signifique, primero, a quienes están apáticos, un aliciente que los motive a ejercer ese sagrado derecho del sufragio; y, segundo, una luz que nos encamine a hacer la mejor elección para el bien de toda Costa Rica. 

Ojalá este próximo 4 de febrero sean los más quienes se decidan responder patrióticamente al mandato de las urnas con una sólida cultura cívica; porque entonces quienes no voten no estarán en condición de poder criticar a sus autoridades pues desperdiciaron la oportunidad de lograr una transformación nacional al no ejercer este gran derecho cívico.

 

Emitir nuestro voto, como una constructiva manera de forjar una mejor Patria, es un pleno respeto a nuestra institucionalidad y una muestra de que tenemos la madurez para alcanzar, con visión de futuro, los acuerdos para lograr el gran consenso social que Costa Rica necesita.

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