Educación y tecnología

Si existe un aspecto que está caracterizando la época actual, son los vertiginosos cambios tecnológicos que se están generando en diferentes ámbitos del acontecer nacional e internacional.  Ahora bien, ninguna disciplina del quehacer humano se ha visto más impactada por tales transformaciones que el ámbito educativo mediante la educación virtual. Esta es una realidad que no se puede ocultar, de ahí la importancia de que tanto docentes como estudiantes asuman este cambio desde una perspectiva positiva y dinámica para que el panorama educativo costarricense se vea, determinantemente, favorecido.

Es cierto que lo nuevo siempre genera un poco de temor; además, se piensa que es mejor seguir aplicando un método ya conocido en lugar de uno nuevo, el cual va a demandar un renovado esfuerzo de aprendizaje y enseñanza, una actualización de la información hasta ahora adquirida y un tiempo extra de la labor docente. ¿Acaso para muchos profesores no les es mejor estar frente a sus alumnos repitiendo mecánicamente una serie de conceptos, mientras los estudiantes se desviven por copiar todo lo que el docente dice? ¿No es más sencillo para algunos estudiantes memorizar todo lo que se les ha trasmitido que ponerse a pensar en la utilidad que ello tiene más allá de un examen? 

Si nos negamos a ser parte del avance tecnológico y de cualquier otro adelanto que beneficie a la educación, es muy posible que sobrevivamos, pero sería muy difícil que estuviéramos a la altura de los grandes procesos de cambios educativo-sociales que ocurren a nuestro alrededor. Evidentemente la educación virtual no es la panacea del sistema educativo, existen múltiples aspectos desde el compromiso, la formación profesional o el sentido ético de los profesores, hasta la voluntad de querer aprender de los estudiantes, que entran en juego para lograr una educación de calidad. Sin embargo, si la educación virtual está ofreciendo una ingeniosa manera de complemento en beneficio de todos los partícipes del proceso educativo, entonces, ¿por qué negarse a aplicarla? 

Ante esta perspectiva, la educación virtual se ha convertido en una ventana al progreso, pues al permitir que el estudiante se sienta más motivado al concebirse protagonista de su propio proceso de enseñanza-aprendizaje, este, entonces, se transforma en un agente más activo y constructivo del accionar social en el que se desenvuelve.


La realidad es que estamos en un mundo informatizado y tecnológico; por ello, aunque todavía queda mucho camino por recorrer, muchos miedos y desinformaciones que erradicar, en este propósito de hacer de la enseñanza virtual una efectiva y eficaz vía de complemento del sistema educativo, lo cierto es que tanto docentes como estudiantes deben acomodarse al mundo tecnológico en pro de una educación de mayor calidad.

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