Dobles discursos destruyen la confianza y la institucionalidad del país

La justicia y el bien, la honestidad y corrección, la desinteresada intencionalidad y la concordancia entre estos principios y las acciones emprendidas también será de la mayor trascendencia para escoger a nuestro próximo presidente de la República.

No es fácil encontrar este ideal de persona en todos los candidatos, ni siquiera en pocos, pero debemos hacer el esfuerzo por una adecuada escogencia. Los que comienzan confrontando, los negativos que desmayados vuelven en no y nunca en sí, los que creen que la solución está en denigrar, nos lanzarían por una senda muy peligrosa e indeseable de confrontación política y social.

Los candidatos creo yo que deben de tener la edad adecuada, equilibrio entre experiencia y fortaleza. La tarea no es para personas a las que se les fue su mejor momento en la vida.

El país no es una cosa simple por lo que también es deseable que la experiencia, el criterio y la humanidad de la persona hagan amoldarse la situación no solo a lo posible sino a lo socialmente deseable.

Es indispensable elegir a una persona con sensibilidad social. ¿Quién va a pensar en las personas pobres? ¿Quién se va a poner a trabajar por quienes sufren, están enfermos, o quienes vivan en la miseria? ¿Quién va a pensar y actuar en torno a las casas de vivienda popular, la educación pertinente, la asistencia, a manera de puente, para sacar del abismo a quienes en él han vivido?

Un presidente no puede ni debe ser solo aquel que se encargue de la economía, de la empresa, del crecimiento, todo lo cual es importante. El presidente que yo deseo debe de ser el protector y gestor, el tribuno que vele y luche por mejorar a todos aquellos a quienes nadie preocupan, por todos aquellos que sufren y sollozan en silencio y desesperación sin amparo.

Carácter, personalidad, intencionalidades, experiencia, preparación profesional, sentido de la justicia y sensibilidad para y por los más aquejados de problemas es el candidato que deseo.

Requerimos seriedad, persistencia, amor al prójimo, con ejecutividad y conocimiento  en el prócer que nos habrá de rescatar de la crisis que se cierne sobre nuestro país.

A ese debemos elegir.

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