Costa Rica: desarrollo y equidad

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Todos los costarricenses queremos vivir mejor. Deseamos más comodidades en nuestras casas, mejor educación, más carreteras de primer mundo, un gobierno funcional y ejecutivo, mejor calidad y representatividad en quienes son nuestros diputados, más competitividad de país, empleo pleno y bien pagado, una atención de salud esmerada y de calidad mundial y un futuro estable y luminoso para nuestros hijos y nietos.



Queremos un país desarrollado, un país libre, solidario, justo, equitativo, con democracia efectiva y movilidad social. Queremos desarrollo y queremos equidad. Queremos ser parte del mundo que disfruta de los beneficios de la ciencia, de la libertad y de la pujanza económica. Queremos ser integrantes de los que eligen, son electos, forman partidos políticos y asociaciones ciudadanas con legitimidad y sin amenaza ni persecución.

Queremos un Estado al servicio del individuo y en apoyo sin distingos a los costarricenses.

Queremos progreso, queremos ser los mejores, ser protagonistas y no solo espectadores. Queremos cultivar la democracia efectiva y no la parodia democrática que muchos en nuestro entorno siguen. Queremos para todos nuestros hijos, compañeros, asociados y conciudadanos que “produzcan una espiga más y derramen una lágrima menos”.

El país ha estado paralizado, sin construir, sin desatar las fuerzas productivas para alcanzar el desarrollo argumentando que “son siempre los mismos y todos corruptos” y el temor de que se roben el país ha hecho que dejemos de hacer, de pensar en grandes metas, en desarrollar grandes proyectos, en aprovechar las oportunidades de nuestra educación, paz, geografía y de nuestro clima.

Hemos visto pasar de lejos grandes oportunidades que van a desarrollar a nuestros vecinos porque sostenemos largas discusiones hasta que enterramos toda posibilidad de hacer bien, de proyectar a Costa Rica, y de emplear a sus hijos. Las buenas personas se han apartado de la política y de la administración pública generando un sensible vacío. Cero tolerancias a la corrupción, pero estímulo a quienes proponen, piensan, proyectan y hacen.

Hemos desarrollado una cultura increíblemente disociadora. Discutimos todo y disparamos descalificaciones y acusaciones sin pruebas, que no son sino difamación, ante cualquier propuesta. No proponemos nada, no impulsamos nada, hemos dejado de soñar en grande para alcanzar lo que en forma realista el país puede hacer y alcanzar.

Desarrollo con equidad es el resultado del trabajo, de incorporar a los mejores, de cuidar que las brechas no nos hundan en la violencia, de la creatividad y de la constancia, de la libertad puesta al servicio de los emprendedores, de la justicia y la solidaridad. Es el resultado de no amedrentar, de tratar con respeto a todos y de elevarnos a un plano más alto en nuestra interacción. También es producto de justicia pronta y cumplida y de cero tolerancia ante los verdaderos delitos, no de las excusas para causar daño personal y político.

¡La patria siempre es primero. Viva Costa Rica!

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