Atajemos el derrumbe de la educación y del país.

Pocos datos, han causado tantos colapsos, en el alma educativa nacional, como el último informe del Estado de la Educación. El objetivo del informe es sobre todo, causar en la educación nacional una profunda conmoción, en el sistema educativo, para mejorar nuestro país en esa materia. Veamos esto siempre de manera positiva.

Muchos consideran que la educación es: inglés, informática e internet. Pienso que esto es equivocado pues hemos perdido en este país, en profundidad, la capacidad de leer y entusiasmar en la lectura, a los jóvenes y a todos los educadores. Los últimos datos del informe fueron un detonante, de lo mal que estamos, en este vital tema educativo, de la lectura. La gravedad de esto está, en que un país, que no sabe comunicar, que no lee, pierde la capacidad de dialogar y emprender.

Eso no es solo una anotación al pie de un texto. No, es una guerra, que entre todos tenemos que ganar. Volver a colocar los niveles de lectura, en alto para bien de nuestros hijos.

La acción educativa, coloca mucha atención en el trabajo del aula, en el seguimiento de la formación de los maestros, y en el desarrollo de algunas competencias, que son fundamentales para el éxito profesional.

Quisiera disentir. No estoy tan de acuerdo en que insistamos, tanto en el éxito productivo de los alumnos. Existen otras metas, que afectan otros aspectos críticos y a la vez, valiosos para mejoramiento de la educación y del espíritu de cada joven.

Los valores y virtudes son prioritarios en educación. El primer punto es, formar alumnos que sepan amar y que aprendan a vivir la honestidad y el respeto a toda vida humana. Para que así se formen familias sólidas, que vivan muchos años de fidelidad. Tenemos que lograr formar a una nueve generación, que sepa respetar y educarse en la afectividad y en la solidez de las familias, de manera que vivan siempre unidas.

La cantidad de embarazos juveniles, los numerosos niños que son recibidos en familias, sin participación de los padres y sin hermanos, llaman urgentemente a una profunda responsabilidad educativa, y de paternidad. Decía el escritor inglés Chesterton, que las utopías, las cosas imposibles, no se pueden lograr pero los ideales sí son abarcables.

Las estadísticas hoy en materia educativa, no solo deben abarcar los logros profesionales, sino que deben también medir los éxitos familiares. Y en este punto Costa Rica debe lograr más estabilidad, más niños educados por sus padres, ambos, y sobre todo una mayor solidez en las familias. Esto forma parte de profundos objetivos nacionales y de grandes ideales que podemos lograr.

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