Amor

La sociedad costarricense, igual que el resto de la humanidad, preocupada por demás, debido a la injusticia, desconsideración y desamor, que provoca inseguridad, desesperanza y temor.  Hoy anhela la seguridad y tranquilidad perdida, el respeto a la vida y a los bienes ajenos; se extrañan los valores confundidos con lo relativo.

Las preguntas del por qué la nave de la humanidad viene de picada, se resume en una sola palabra, “desamor”. Antónimo del Amor, el desamor, cual, si fuera el despropósito de la honestidad para engendrar la corrupción, corrupción que tiñe de sangre por los ajusticiamientos, de pobreza a todo un pueblo, por enriquecer un aparato burocrático inoperante y a la caridad en egoísmo, al negar la ayuda solidaria a niños, jóvenes y ancianos.

Más de 4.500 habitantes de las calles, en el área metropolitana, cifra que en este año aumentó en 150 personas, número en incremento, por el desempleo, consumo de drogas y falta de oportunidades. Esta dolorosa estadística, contempla jóvenes, adultos y personas de la tercera edad, convocados a delinquir para sobrevivir.

Esa situación mediática y muchas otras más, que, a vista y paciencia de autoridades y la ciudadanía en general, adormece el sentimiento de solidaridad, que convierte como normal el dolor de las personas que en voz baja sufren, sumergidos en la impotencia desesperante, en la pobreza extrema y la marginación.

Frío, deshumanizante y despiadado, suena en la indiferente expresión, “labraron su propio destino”. Sí, quizás se equivocaron, por eso vemos personas con problemas de adicción, desigualdad social, anillos de pobreza, niños inocentes con estómagos vacíos, jóvenes carentes de oportunidades y ancianos desprotegidos.

El Amor significa caridad, respeto y equidad, significa trabajo, honestidad y solidaridad. La sensibilidad de sentir el mal del prójimo e identificarse con sus necesidades y ayudar, es muestra del más rico humanismo.

El Amor no se concentra en buscar causas culpables, más bien se enfoca en las soluciones, en curar integralmente los malos hábitos y extender la mano solidaria, al impulsar el progreso de los sectores vulnerables. El Amor transforma al empleado público en un servidor, mas no en un vividor, al ciudadano común en un triunfador.

Dios sinónimo de amor, humanismo al servicio de la humanidad y trabajo arduo, por alcanzar los nobles ideales que, conducen al éxito de la existencia, a la humildad de reconocer la imperfección del hombre y reconocer la perfección del espíritu en la   ayudar al prójimo cuando más lo necesite.

El Amor; es un sentimiento que genera la diferencia, por desear y hacer todo lo bueno, sin mirar a quien.

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