¡A la mujer se le respeta!

Desde que Morris escribió su libro del “Simio desnudo” en 1967, en el que analizó los roles de género y concluyó que estos provinieron de la necesidad evolutiva del ser humano para la supervivencia en la antigüedad; sin embargo, este antropólogo inglés visionario predijo, con mucha certeza, que los cambios en los roles de género que se darían en el futuro serían el producto de la misma evolución del ser humano, no de un retraso, prueba de ello es que ya la mujer no se queda en casa solamente, ahora trabaja fuera de su casa, lamentablemente, sigue habiendo una brecha en el tema salarial pero con el paso del tiempo, afortunadamente, esa brecha disminuirá y mujer no se necesita surgir haciéndole favores sexuales a los superiores, pues está demostrado, intelectualmente, tanto hombres como mujeres son capaces, por lo que no se necesita de esos comportamientos primitivos para surgir profesionalmente en la vida.

Un aspirante a la presidencia, en completo machismo y total desprecio por las mujeres que trabajan en el Poder Judicial, dijo que en la Corte se habían hecho favores sexuales para ascender, lo mejor de todo es que nunca lo mencionó en veinte años pese a que  la Ley de Penalización de Violencia contra las Mujeres data del año 2007,, es decir, el candidato tuvo aproximadamente diez años, desde que la ley entre en vigor, para haber denunciado esos supuestos hechos pero no es hasta en campaña electoral que lo hace; además sin brindar pruebas o evidencia objetiva sobre su decir, pese a ser un abogado y, como tal, sabe que quien dice algo tiene el deber de probarlo.

La mujer no es el sexo débil, como machistamente se ha querido hacer creer durante mucho tiempo, especialmente, por la forma en que la sociedad se ha manejado, es más, casi que podríamos decir que más bien es el sexo fuerte, porque se requiere mucha tolerancia al dolor para dar a luz, se requiere mucha inteligencia para trabajar dentro y fuera de casa, se requiere mucha paciencia para lidiar con los impertinentes que las acosan mientras caminan por las calles y, definitivamente, que una mujer debe de trabajar el doble que cualquier hombre para llegar al mismo nivel con la mitad del esfuerzo que un hombre lo hace, pero todo esto está cambiando, precisamente, por el tema de la evolución que Morris predijo hace más de cincuenta años.

¡A la mujer se respeta! Se le respeta, no por ser el sexo débil. Se le respeta, no porque sea madre, hija o hermana. Se le respeta, por ser un ser humano, por eso se le respeta. Solo un machista retrógrado pensaría que tiene que hacerle un favor sexual a otro para ascender en las instituciones públicas o en el sector privado.

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