El oscurantismo moderno

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El oscurantismo moderno
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Corría el año 1633 cuando el científico italiano Galileo Galilei fue condenado por la Inquisición de la Iglesia Católica, por motivo de una publicación en la planteaba que la Tierra y los planetas giraban alrededor del Sol, contradiciendo así la postura del geocentrismo, el cual sostenía que la tierra era el centro fijo del universo. 

En la actualidad nadie duda del modelo heliocéntrico, pero en su momento refutar las teorías de la Iglesia era motivo de juicio severo, conllevando incluso a duros castigos.  Transcurrieron 359 años hasta que el papa Juan Pablo II, dijera que era absurdo querer contradecir a la naturaleza, y de esta forma se le rindió homenaje a la memoria del Galileo, pidiendo perdón por la injusta condena que le fue impuesta.  La censura a Galilei sirvió de base para que muchos historiadores a través de los siglos criticaran la postura de la iglesia ya que según ellos ésta se propuso abolir y suprimir todo tipo de pensamiento e ideología que no le proporcionara beneficio alguno, es decir se le tachó de oscurantista.

El siglo XX será recordado por sus extraordinarios avances en ciencia y tecnología. Gracias a estos adelantos se realizaron hazañas importantes como los viajes al espacio, la creación del internet y un sinnúmero de descubrimientos e inventos que requerirían días enteros para mencionarlos. Las ciencias médicas también han tenido un repunte impresionante en cuanto a la aplicación de técnicas dirigidas a preservar la salud logrando un mejoramiento sustancial en la calidad de vida de las personas.

Los índices de salud de Costa Rica son un ejemplo para el resto de Latinoamérica, gracias a las aplicaciones de políticas de salud dirigidas a la prevención de las enfermedades como a la atención oportuna.  Los bajos índices de la   mortalidad infantil y de la materna obtenidos en las últimas décadas, son una muestra clara de la eficacia que se logra cuando se aplican técnicas apoyadas en evidencia científica.

A estas alturas del siglo XXI, se podría tomar como irracional contradecir algún planteamiento científico únicamente utilizando argumentos dogmáticos o ideológicos, dejando de lado ya sea por conveniencia o por ignorancia argumentos científicos válidos. Sin embargo, en los últimos años se ha observado un resurgimiento de lo que podría denominarse “oscurantismo ideológico”, principalmente entre los que pretenden implementar el aborto.

Asegurar que un embrión es solamente un cúmulo de células, o que la vida humana no inicia con la fecundación, es contradecir a la misma ciencia que con pruebas contundentes ha demostrado que la vida humana inicia desde la fecundación y que desde ese momento, se está ante un ser humano. Los avances en las especialidades médicas ofrecen en la actualidad los más avanzados protocolos de atención ante casos de embarazos en que pudiera existir algún riesgo para cualquiera de los dos, madre o hijo, con altas tasas de éxito. Igualmente, sostener que el embarazo representa un riesgo casi letal para la mujer, es ir en contra de la prueba científica.

Lo irónico de todo esto es que los promotores del aborto enarbolan las banderas del progresismo y el modernismo, pero con su actitud antagónica a la ciencia moderna, demuestran que en realidad representan solamente un grupo de oscurantistas modernos.

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